La educación financiera se debió dar obligatoriamente en el colegio. Y si fuera la materia más importante para los alumnos, no tendríamos tantos desastres en la adultez como deudas malas (seguro te interesa leer la diferencia entre deuda buena y deuda mala) excesivas, pasar pagando los mínimos de las tarjetas y seguir gastando con ellas para llegar a final de mes.
Sin embargo, la realidad es distinta y como no es una materia vital desde la infancia, las empresas desbordan de adultos con problemas financieros. Incluso si el filtro para contratar es que la persona esté bien calificada en el buró de crédito, nada evita que durante el tiempo que ese colaborador esté en la organización contraiga nuevas deudas, afectando su bienestar.
Por eso las empresas que invierten en programas de educación financiera para sus colaboradores fomentan un entorno de trabajo más saludable y productivo. Cuando los empleados entienden mejor cómo gestionar su dinero, tienden a reducir el estrés financiero, lo cual impacta positivamente en su bienestar general y, por ende, en su desempeño laboral. El estrés financiero está directamente relacionado con una disminución en la productividad, el ausentismo y el desgaste laboral, por lo que una fuerza laboral financieramente saludable es, en última instancia, una ventaja para la empresa. De hecho, un estudio de PwC reveló que el 59% de los trabajadores se siente estresado por su situación financiera y esto afecta su capacidad de concentrarse en las actividades diarias del trabajo.
Además, la educación financiera puede mejorar la fidelización y el compromiso de los empleados. Al brindarles herramientas para manejar su dinero y alcanzar sus metas personales, la empresa demuestra su interés genuino en el desarrollo integral de su equipo. Esto no solo contribuye a una mayor retención de talento, sino que también ayuda a construir una cultura organizacional positiva en la que los colaboradores se sienten valorados y apoyados, lo que refuerza la imagen y reputación de la empresa tanto interna como externamente.
Empresas que impulsan Educación Financiera con éxito
IBM
En 2019, IBM realizó una encuesta interna que reveló que el 66% de sus empleados se sentían abrumados por su situación financiera. En respuesta, la empresa implementó talleres sobre presupuesto personal, ahorro para la jubilación y gestión de deudas. Un año después, reportaron un aumento del 20% en el bienestar emocional de sus empleados, lo que también se tradujo en mejoras en su rendimiento laboral.
Charles Schwab
Esta empresa de servicios financieros ha desarrollado iniciativas que incluyen asesoramiento personal y seminarios sobre inversión. Como resultado, los empleados informaron una mayor confianza en la toma de decisiones financieras y la empresa notó una disminución del 25% en la rotación de personal.
Hay que recordar que la rotación de personal en muchas empresas ni siquiera está bien medido y eso genera una afectación en los negocios. Según Gallup, reemplazar colaboradores bordea entre 50 y 200% el salario anual del colaborador. Es decir, si ese ex empleado ganaba $2000 al mes, multiplica eso por 12 y verás, como un primer ejercicio, el impacto monetario de que renuncien personas. Imagina que puedes evitar eso con un buen programa de educación financiera. Pero el impacto no es solo financiero, también afecta a nivel de:
1. Afectación de la imagen de la empresa como empleadora
2. Puede generarse un ambiente de trabajo inestable e inseguro para los empleados que permanecen en la empresa. Esto puede afectar negativamente su motivación, compromiso y bienestar.
3. Pérdida del conocimiento y experiencia acumulada, que se refleja en la nueva curva de aprendizaje del empleado nuevo.
4. Disminución de la productividad: los nuevos empleados necesitan tiempo para adaptarse a la empresa y aprender a realizar sus tareas de manera eficiente.
SAP
Implementó un programa de educación financiera que incluyó talleres interactivos sobre gestión de deudas y ahorro. Un estudio de la Universidad de Kansas mostró que el 72% de los participantes reportaron una disminución significativa en su estrés financiero, lo que se tradujo en un aumento del 15% en su rendimiento laboral.
AT&T
La compañía lanzó un programa enfocado en el ahorro para la jubilación, que resultó en un incremento del 30% en la participación de empleados en planes de ahorro para el retiro después de seis meses. Esto no solo mejoró el compromiso hacia el futuro financiero de los trabajadores, sino que también generó ahorros a largo plazo para la empresa.
Vodafone
Desde 2012, Vodafone ha integrado a sus empleados en el proceso de toma de decisiones financieras mediante su programa “Financial Literacy”. Esto resultó en reducciones de costos operativos de hasta un 5% al educar a los empleados sobre gestión financiera
¿Qué gana la empresa si invierte en educación financiera?
Las organizaciones que apuestan por la educación financiera de los colaboradores tienen beneficios tangibles, como un 30% de mayor retención de empleados, como explica Employee Benefit Research Institute. Como sabemos la deserción de empleados es un costo para la operación, y acompañarlos en este proceso, construye una cultura de empoderamiento que impulsa directamente la productividad.
Es tan importante el tema de educación financiera en las compañías que incluso la consultora global McKinsey explica en este artículo las ventajas de construir una cultura financiera sólida en la organización. De hecho, McKinsey Health Institute (MHI) identificó previamente 23 factores de salud, en el que el empleo y un buen manejo de las finanzas, junto a otros factores, como ejercicio físico y sueño, podrían agregar billones de dólares a la economía global y tener un impacto positivo en la sociedad.
De hecho, McKinsey explica que la seguridad económica pueden influir en la salud y productividad de colaboradores, y lo explica con estos puntos:
1. Las personas con ingresos altos tienen cinco veces más posibilidades que las personas de ingresos bajos de reportar buena salud.
2. Los empleados que tienen dificultades financieras tienen más probabilidades que otros de experimentar un deterioro en la salud mental, lo que podría afectar su productividad.
3. La falta de estabilidad laboral se vincula directamente con una salud mental deficiente, y se relaciona con mala salud física también, como enfermedades cardiovasculares.
