Hay comportamientos de las personas financieramente inteligentes que los hace crear patrimonio de una manera más rápida que los demás. No es que ellos cuenten con un coeficiente intelectual más elevado, solo se trata de entender el dinero como una herramienta de construcción para hacerlo crecer: ese ingreso que percibimos cada mes y que solemos gastar en su totalidad para vivir de cierta forma para ganar un estatus, que en realidad afecta nuestra proyección de ahorro e inversión. Entonces en la inteligencia financiera es clave entender que el dinero puede trabajar para ti, pero para hacerlo debes tener liquidez mes a mes, para diversificar tus inversiones, Entonces, hablaremos de esas acciones que hacen las personas financieramente inteligentes para construir su patrimonio.
Imagina que, mes a mes, tus ingresos no solo cubren tus gastos, sino que también abren puertas a oportunidades de crecimiento y generación de patrimonio.
El secreto no está en tener grandes ingresos ni en vivir con restricciones, sino en hacer que el dinero trabaje a su favor. Estas personas encuentran formas de mantener liquidez de forma constante, lo cual les permite invertir en diversas oportunidades: desde fondos de inversión, hasta proyectos personales y negocios.
Consejos para construir tu patrimonio como las personas financieramente inteligentes
1. No tienen el dinero ni en una cuenta de ahorros, y menos bajo el colchón, que es lo mismo:
Las personas financieramente inteligentes no tienen sus ahorros ni en la casa, ni en la cuenta de ahorros del banco, porque literalmente se pierde valor cada día, por la inflación. En el caso de la dolarización esa pérdida bordea el 2% anual, por lo que debes tener tu dinero en un recurso que te dé mejor rendimiento, capitalización diaria y como son ahorros que quizá necesitas disponibilizar podrías tener un Fondo Líquido con permanencia mínima de un día y en el que puedes sacar tu dinero con facilidad, ganando rendimiento por la capitalización diaria, característica de los fondos de inversión, y así tu dinero no pierde valor en el tiempo y lo tienes disponible.
2. Entienden la diferencia entre ahorro e inversión
Las personas inteligentes financieramente entienden la diferencia entre ahorro e inversión. La principal diferencia entre ahorrar e invertir radica en cómo se utiliza el dinero a lo largo del tiempo. Ahorrar implica guardar el dinero en una cuenta, lo que te permite tenerlo disponible. Sin embargo, el dinero ahorrado suele generar poco o nulo interés, lo que puede hacer que pierda valor con el tiempo debido a la inflación, es decir, los precios suben pero tus ahorros no crecen lo suficiente para mantener su poder adquisitivo.Por otro lado, invertir es una forma de hacer que tu dinero crezca. Al ponerlo en activos como un fondo de inversión por ejemplo, puedes generar rendimientos que superen la inflación y aumenten tu capital, permitiéndote alcanzar metas financieras más grandes a largo plazo.
3. Sus fondos de emergencia están en fondos de inversión a corto plazo para asegurar flexibilidad
Como entienden perfectamente la diferencia entre ahorro e inversión, ese monto de ahorro de emergencia lo traspasan a un fondo de inversión que gana capitalización diaria con rendimientos estimados que combaten la inflación, pero además de apalancan de la capitalización diaria y diversificación del portafolio que ayuda a rentabilizar. De esta manera hasta su fondo de emergencia está dando frutos, que el banco no da.
4. Establecen metas financieras claras y alcanzables
Las personas financieramente inteligentes no improvisan. Definen objetivos específicos a corto, mediano y largo plazo. Estos objetivos actúan como el mapa que te guiará en cada decisión, ayudándote a mantener el foco en lo que realmente importa. Por ejemplo, mucha gente inteligente financieramente prefiere vivir en arriendo por un tiempo, porque comprar una casa implica gastarte mucho de tu liquidez -que podrías tener invertida generando rendimientos-, ya que mínimo deberías dar el 30% de entrada para acceder a un crédito hipotecario. Y estos créditos podrían tener costos escondidos que encarece la deuda. Por eso es importante tener un plan para lograr este objetivo, cuando estés preparado para hacerlo, porque comprar casa también es un beneficio que da bienestar y eso también importa a la hora de invertir.
Si el único objetivo es invertir por hacerlo, para sacar rentabilidad de tu dinero está perfecto. Entre más ahorres en tus mejores años laborales, mejor calidad de vida tendrás en tu retiro. Es importante plantearse metas destinadas a que ese fondo de inversión, o los distintos fondos que tienes, aporten a ese sueño de vivir mejor después.
5. Diversifica tus inversiones
Una de las reglas más importantes en el mundo financiero es no poner todos los huevos en la misma canasta. La diversificación reduce el riesgo y te permite aprovechar oportunidades en distintos mercados. Invertir en fondos de inversión, por ejemplo, te expone a una cartera diversificada con gestión profesional, que te dará verdadera rentabilidad sobre tu dinero gracias a la capitalización diaria que construye el Interés Compuesto.
No obstante, aquí hay un punto importante que diferencia a la persona financieramente inteligente de la que solo estea aprendiendo. Se trata de la Diversificación estratégica, no masiva: Estas personas entienden que no se trata solo de diversificar en muchos activos, sino de hacerlo de manera estratégica. Un buen portafolio en fondos de inversión equilibra exposición a distintos instrumentos pero también se adapta a su perfil de riesgo y a las condiciones económicas actuales. No sobrediversifican ya que buscan concentrar parte de su capital en fondos de alto potencial en sectores clave que entienden bien.
6. Entienden la diferencia entre deuda buena y deuda mala
Las personas inteligentes financieramente reconocen la diferencia clave entre una deuda buena y una deuda. La deuda mala radica en el impacto que tiene en tu patrimonio a largo plazo, mientras que la deuda buena es aquella que te permite adquirir activos que aumentan de valor o generan ingresos futuros, como una hipoteca o un préstamo educativo. Estas deudas suelen tener condiciones favorables, como tasas de interés bajas y plazos acordes a tu capacidad de pago, lo que te permite generar valor a largo plazo. Por el contrario, una deuda mala financia gastos de consumo que no generan valor en el tiempo, como compras innecesarias con tarjetas de crédito o financiar un viaje con un crédito de consumo. Este tipo de deuda generalmente tiene tasas de interés altas y puede afectar negativamente tus finanzas personales.
Para cuidar tu patrimonio, es importante enfocarte en adquirir solo deudas que te generen valor a largo plazo y evitar las que no lo hacen. Controlar tus deudas se logra gastando menos de lo que ganas, pagando puntualmente, y manteniendo un fondo para emergencias. Además, es crucial comparar opciones y usar el crédito con responsabilidad, limitando su uso a situaciones en las que realmente aporte beneficios a futuro.
7. Mantienen una disciplina de aportaciones automáticas
Las personas financieramente inteligentes que no destinan para ahorro o inversión lo que te sobra al final del mes, sino que ya tienen automatizados esos aportes para ni verlos. La psicología humana en temas de hábitos financieros explica que si la persona no siente ese ingreso, no siente invertir como un sacrificio, porque simplemente no ve ese presupuesto destinado a construir su patrimonio, y en ese “olvido” se facilita el objetivo. Este enfoque de promediar el costo de compra (dollar-cost averaging) mitiga el riesgo de entrar en el mercado en su punto más alto y, con el tiempo, suaviza las fluctuaciones del mercado, porque ya es un hábito.
