Seguro te has preguntado cuándo conviene un fondo de inversión, cuándo una póliza y cuándo una cuenta de ahorros, porque hay mucha información al respecto. Por eso, en esta nota vamos a dejar claros los puntos sobre cómo usar cada instrumento financiero para ayudarte a crecer patrimonialmente, porque a veces tienes la intención de ahorrar e invertir, pero justamente mezclar dos conceptos como ahorrar e invertir es lo que afecta tu visión patrimonial a largo plazo. Así que empecemos con lo primero.
Diferencia entre ahorrar e invertir
Ahorrar es guardar tu dinero sin ganar rendimiento; es un hábito importantísimo que te ayuda a cumplir metas financieras: comprar un auto, irte de viaje o comprar un dispositivo electrónico gracias a ese ahorro, y lo más importante es armar un fondo de emergencia que cubra 3, 6, 9 e, idealmente, 12 meses de tus gastos para no tener inconvenientes en caso de perder un empleo, tener un quebranto de salud o cualquier situación que podría ocurrir. Por eso, ese fondo de emergencia es un ejercicio de tranquilidad, más importante que ese auto, ese viaje o ese dispositivo tecnológico que deseas.
Invertir es muy distinto: la inversión está atada a que el dinero crezca con mayor rentabilidad, pero siempre implica un riesgo. El problema con el término riesgo es que, al escucharlo, tenemos miedo y pensamos que significa la pérdida inmediata del dinero, y eso no es cierto. La verdad es que el riesgo bien gestionado es la mejor forma de construir patrimonio, y eso es clave para empezar en el mundo de las inversiones.
De hecho, el concepto de invertir viene con un término intrínseco, que es el perfilamiento del cliente para entender su horizonte o el tiempo que desea dejar el dinero. Y esto es clave porque, por ejemplo, ese fondo de emergencia para cubrir unos meses de desempleo no podría estar en un fondo de inversión a largo plazo -dos años-, porque si te quedas sin empleo en este instante necesitas tener a la mano ese dinero para sobrevivir. Por eso, entender los horizontes y la disponibilidad del dinero es clave en este ejercicio.
Cuándo conviene tener un fondo de inversión
Antes de contestar esta pregunta, es necesario entender los horizontes y los productos. Por ejemplo, hay fondos de inversión de corto plazo, como el Fondo Líquido de Fideval, con permanencia de un día, que es perfecto para empresas que tienen alta liquidez y necesitan generar rendimiento de un día para otro.
Sin embargo, para una persona natural con poca disponibilidad de liquidez quizá este fondo no tenga sentido, porque el mercado tiene otros instrumentos que pueden ayudarla con esa necesidad específica. No obstante, para una persona natural, un fondo de inversión como el Objetivo de Fideval, con una permanencia mínima de dos años y aportes mensuales de USD 60, le permitiría obtener después de dos años USD 1.540, con un rendimiento estimado del 7%.
Esto es clave porque los fondos de inversión jamás aseguran una tasa fija como la póliza. Esto implica una confusión enorme para el usuario, que piensa que, al igual que en una póliza que le asegura una tasa fija, ocurre lo mismo con los fondos de inversión, y eso no es posible por la Ley de Mercado de Valores, ya que el rendimiento estimado propio de las inversiones puede subir o bajar según las condiciones del mercado, y eso es lo que a este nuevo mercado en Ecuador aún le falta entender.
Sin embargo, el trabajo de las administradoras de fondos en el país ha sido minucioso y proactivo, ya que para 2019 existían 40.000 partícipes -así se le llama al inversionista en Ecuador- y hoy, en 2026, esta cifra supera los 400.000, mostrando una clara evolución de este mercado.
Entonces, ¿cuándo conviene ahorrar, tener una póliza o un fondo de inversión?
El ahorro es un primer paso, uno necesario para entender que guardar es clave y luego construir la mentalidad de inversionista, con la que entiendes cómo crece el dinero. Entonces, el ahorro funciona cuando no has invertido jamás y apenas estás entendiendo que guardar dinero es clave para cumplir las metas. Aunque en mi caso -después de invertir por más de 8 años- uso los fondos de inversión incluso para planificar viajes, yo sugeriría que el ahorro puede ser un primer ejercicio para viajar y tangibilizar el poder del ahorro y, obviamente, para armar un fondo de emergencia.
No obstante, y lo menciono porque me pasó, el fondo de emergencia en algún momento puedes diversificarlo, ya que por años lo tuve en una cuenta de ahorros sin generar rentabilidad. Por eso, cuando ya tienes armado un año de respaldo para cubrir tus gastos, puedes mandar la mitad -que representa seis meses de tus gastos fijos- a un fondo de inversión de un año, como el Fondo Vivo de Fideval, que, pasado ese tiempo, te permite tener el dinero ahí mientras sigue ganando rentabilidad y, después de ese periodo, tienes disponibilidad inmediata.
En el caso de una póliza, para mí, es el segundo paso porque, si bien los bancos en Ecuador la mencionan como inversión, siento que es un instrumento más sofisticado, pero sigue siendo ahorro, ya que tiene solo interés simple. Es decir, es el beneficio o costo que se calcula únicamente sobre el capital inicial de la inversión, sin acumular los intereses generados en los periodos anteriores. Básicamente, te dice que, si bien tienes una tasa fija, el último día de vencimiento se deposita en tu cuenta tu capital más un interés y pare de contar.
Eso es distinto al interés compuesto de los fondos de inversión, cuyo cálculo de ganancias permite que los intereses que vas ganando se sumen al capital inicial para generar nuevos intereses en el futuro.
Si quiero comprar un inmueble, ¿uso una póliza o un fondo de inversión?
Se pueden usar ambos, pero la casa es el típico ejemplo que calza perfecto con los fondos de inversión porque normalmente -por el monto de la entrada, que es importante- tienes un periodo de cinco años para levantar ese monto. En ese contexto, un fondo de inversión a largo plazo para cumplir esa meta, aprovechando el interés compuesto que crece con el tiempo, es importante para que la capitalización diaria y el interés compuesto hagan su magia.
Si quiero planificar mi retiro privado, ¿qué debo usar?
Bajo la misma lógica, en un ejercicio a 10, 20 o 30 años, la forma correcta de planificar tu retiro privado debería ser con fondos de inversión y no con una póliza, porque la ventana de tiempo permite que crezca el dinero.
Para una maestría, ¿qué debo usar?
Normalmente, las maestrías son metas de corto plazo, ya que seguramente viste ese anuncio de lo que quieres estudiar para especializarte y, en ese ejercicio, quizá te tome un año reunir el dinero. Por eso, en este caso, una póliza puede ser una buena alternativa. No obstante, si requieres pagos adelantados para ser aceptado, debes saber exactamente los tiempos, porque la póliza -a diferencia de los fondos de inversión- no puede retirarse de forma anticipada, mientras que en los fondos de inversión sí puedes hacerlo, pagando una pequeña penalidad sobre el rendimiento, lo que no te afectará tanto.
La idea de esta nota es transparentar los instrumentos financieros y entender cuándo se puede usar cada uno de ellos, que deben ser vistos como un camino evolutivo del inversionista para ayudarte a construir patrimonio.
Aquí la diversificación es clave y los fondos de inversión son maravillosos porque cada fondo tiene participación en distintas empresas, lo que ya implica diversificación de cajón. Pero, además, cada fondo de inversión tiene en su estructura personería jurídica propia, lo que ayuda en esa gestión del riesgo.
Escribí esta nota pensando en mi recorrido de meas d euna década intenatdo mejorar mi patrimonio peor sin tener idea de cómo hacerlo, y en ese proceso he aprendido mucho y hoy quiero compartir eso con los lectores del blog de Fideval.














