Hablar con Francisco García es descubrir que los seguros no son papeles ni cláusulas: son historias de vida. Con más de 15 años de experiencia en el mundo asegurador —desde vida y salud hasta coberturas empresariales y de hogar—, Francisco ha hecho de la protección patrimonial una vocación. Su paso por empresas como Chubb, Panamerican Life y NovaEcuador, y su actual rol como socio en Ecuaprimas, le dan una perspectiva única sobre un sector que, aunque a veces se percibe complejo, tiene una misión simple: cuidar lo que las personas construyen con tanto esfuerzo.
Los seguros: más que una obligación, una estrategia de vida
“Uno no sabe de seguros hasta que conversa con alguien que sí los entiende”, dice entre risas. En su voz hay calma, la de quien conoce los matices detrás de cada póliza. Francisco explica que cada cobertura protege un pedazo de nuestro patrimonio: la casa, el auto, la salud, la vida o incluso los imprevistos de un viaje. “Un accidente puede pasar en segundos —agrega—. Desde una torcedura bajando del auto hasta una caída doméstica: ahí un seguro cubre lo médico, la fisioterapia o incluso un ingreso si no puedes trabajar.”
Distingue entre accidentes y emergencias médicas: “Una apendicitis no es un accidente; es una emergencia y necesita atención médica inmediata. Pero entender la diferencia entre emergencia y urgencia es clave. Una emergencia pone en riesgo la vida; una urgencia no implica riesgo de muerte del asegurado. Saber eso te ayuda a usar bien tu póliza y evitar frustraciones”.
La venta ética: escuchar antes que ofrecer
Cuando le pregunto qué diferencia una buena venta de una mala, su respuesta es inmediata:
“Una buena venta es cuando escuchas realmente al cliente. No es vender por vender.”
Francisco ejemplifica: “Si le vendes a alguien una cobertura nacional o internacional y no preguntaste si tiene preexistencias o no le explicaste al cliente la ley de preexistencias, carencias y deducibles, Es una mala venta, ya que, al momento de solicitar un reembolso, el cliente no va a recibir lo esperado y tendrá un cliente insatisfecho. Es por esto que para realizar una buena venta se debe escuchar y entender la necesidad del cliente, edad, la familia, el presupuesto, saber si tiene prexistencias o no para recomendar lo que realmente necesita”.
Su enfoque es técnico, pero también humano. Habla del deducible como una barrera que se entiende mejor con ejemplos: “Si la cirugía cuesta $60.000 y tu deducible es de $10.000, el seguro cubre todo después de los $10.000. Pero si no tienes un plan primario, ese deducible lo asumes tú. Por eso hay que coordinar bien los beneficios y conocer tu red de atención”.
Los seguros que todos deberíamos tener
Cuando se le pregunta cuáles son los seguros indispensables, no duda: “Todo el mundo debería tener una póliza de gastos médicos mayores y una de vida.”
Sobre los gastos médicos mayores, afirma que no importa si es nacional o internacional, las dos opciones son muy buenas, la diferencia está en que las internacionales dan acceso a tratamientos en todo el mundo: “Si te pasa algo en Brasil o España, te cubre. Incluso puedes elegir clínicas con avances médicos que no existen en tu país”.
Sobre la póliza de vida, reflexiona: “Debería contratarse cuando eres joven, cuando te crees inmortal. Es el respaldo que garantizas a tu familia si tú faltas”. Prefiere separar los productos: “El seguro de vida debe ser eso, vida; y el ahorro, ahorro. Cada uno con su propósito”.
La asistencia médica: rapidez y cobertura inmediata
Francisco también distingue entre seguro médico y Asistencias.
“Las asistencias, cómo su palabra lo indica, son eso asistencias si es buena, pero no es un seguro completo cómo una póliza de seguro médico, las asistencias no tienen deducibles ni reembolsos, pero son coberturas limitadas. te atienden rápido, te dan medicamentos, y no usas tu seguro principal. Es ideal para colegios o empresas donde los accidentes son más comunes.” Y vienen pegadas a una póliza de Accidentes personales.
Conocer lo que compramos: la clave de la tranquilidad
Su tono se vuelve más serio cuando aborda el desconocimiento: “La mayoría de los reclamos o quejas que veo no son culpa de la aseguradora, sino del desconocimiento del cliente. No sabemos lo que compramos.”
Explica que saber sobre la póliza contratada más que determinar dónde puedes atenderte y cuánto pagas, hace que podamos hacerla rendir mejor a la póliza de seguro y tener el mayor beneficio y cobertura de la misma “Si te hospitalizas en un centro fuera de tu red, la cobertura es distinta y el valor de la cobertura puede ser menor. Por eso hay que leer el contrato, entender los límites y consultar al bróker, sobre absolutamente todo”
Cita un ejemplo potente: tras el terremoto de Manabí, una aseguradora reacciono inmediatamente envió personal a trabajar en el epicentro y a verificar siniestro por siniestro y decidió pagar primero y gestionar después con el reaseguro. “Ese es el espíritu del seguro —dice—: responder cuando el cliente más lo necesita.”
La sabiduría del asegurador
Francisco no solo habla de coberturas, sino de filosofía. Ve el seguro como una herramienta para mantener la estabilidad financiera frente al caos.
“Los imprevistos no se planifican, pero sí se pueden mitigar”, afirma. En tiempos donde muchos viven al día, su mensaje es simple pero poderoso:
“El seguro no evita el problema, pero te garantiza seguir adelante.”
En un país donde aún se piensa que “no va a pasar nada”, voces como la de Francisco García son esenciales para recordar que prevenir es la forma más inteligente de proteger el futuro. Porque, como él dice, “asegurarte no es gastar, es cuidar lo que ya ganaste.”













