Imagina que la liquidez es como el agua que circula por las tuberías de una ciudad. Si hay suficiente agua, todos pueden abrir la llave, bañarse, cocinar y regar las plantas sin problema. Pero si empieza a faltar, las personas tienen que cuidar cada gota, y muchas actividades se detienen. En la economía pasa lo mismo: el “agua” es el dinero que se mueve entre personas, empresas y bancos. Cuando hay mucha liquidez, el dinero fluye con facilidad, se prestan recursos, se crean negocios y la economía crece. Pero cuando el dinero se estanca o escasea, los bancos prestan menos, las tasas suben y el crecimiento se frena.
La liquidez se refiere, entonces, a la cantidad de dinero disponible para moverse rápidamente en la economía: depósitos a la vista, cuentas bancarias que pueden retirarse con facilidad, activos que pueden convertirse en efectivo sin pérdida de valor. En el contexto macroeconómico, también incluye el dinero en el sistema financiero nacional y los instrumentos que los bancos usan para operar. Cuando existe abundancia de liquidez, los bancos pueden prestar con más facilidad, lo que reduce las tasas de interés activas, facilita que empresas y hogares obtengan crédito y genera inversión, consumo y crecimiento. En cambio, cuando la liquidez se seca, el crédito se encarece o se restringe, lo que presiona la actividad económica hacia la recesión.
En Ecuador existe un Fondo de Liquidez cuyo propósito es actuar como prestamista de última instancia: cuando una entidad financiera atraviesa una escasez temporal de dinero, puede recurrir a ese fondo para resolver su déficit. En 2025, la Junta de Política y Regulación Financiera (JPRF) actualizó su normativa para reforzar la transparencia y estabilidad de ese fondo.
Un indicador concreto: la liquidez total (M2) en Ecuador para julio de 2025 era de aproximadamente USD 95.294 millones. Este volumen da idea del dinero “listo para ser usado” dentro de la economía.
Cómo la liquidez influye en tasas, crédito y crecimiento
Tasas de interés
La liquidez es un factor determinante en cuánto cuesta prestar dinero. Si hay mucha oferta de dinero (alta liquidez), los bancos compiten ofreciendo tasas activas más bajas para colocar ese dinero. Si la liquidez baja, la tasa sube para compensar el riesgo y el menor volumen de crédito posible.
Acceso al crédito
Con liquidez holgada, las instituciones financieras tienen margen para aprobar más créditos con condiciones favorables. Esto impulsa la demanda de inversión empresarial, compra de bienes durables y crecimiento general. En escenarios de sequía de liquidez, los bancos restringen crédito, endurecen requisitos o aumentan tasas, afectando especialmente a pymes y consumidores con menor historial crediticio.
Crecimiento económico
La inversión y el consumo se nutren del crédito. Cuando la liquidez fluye, se activan proyectos, expansión, empleo y demanda. En momentos de escasez de liquidez, muchas inversiones quedan congeladas, la producción se retrae y la economía puede entrar en desaceleración.
Ciclos económicos y vulnerabilidad
La liquidez no es constante: depende de factores externos (flujo de capitales internacionales), precios de exportaciones (por ejemplo petróleo) y decisiones de política financiera. Por ejemplo, en Ecuador cuando los ingresos petroleros se redujeron dramáticamente —con menos recursos entrando al país— la liquidez interna sufrió, y eso rompió cadenas de crédito dentro del sistema financiero.
monitorear la liquidez es clave
La liquidez es como el oxígeno del sistema financiero: si circula bien, todo el organismo crece; si falta, todo empieza a fallar. En Ecuador, la existencia de un Fondo de Liquidez y mecanismos reguladores busca proteger al sistema ante escaseces temporales. Pero el verdadero desafío es mantener políticas que aseguren aporte constante de dinero al mercado, promover inversiones que generen retornos reales, y evitar que la liquidez se estanque en pocos actores.
Para un país dolarizado, sin banco central que emita moneda, la liquidez depende en gran medida del flujo de capitales, el ahorro interno y las exportaciones. Entender este pulso invisible es esencial para anticipar los movimientos de tasas, el acceso al crédito y el futuro crecimiento económico.
