Cada mes, cientos de edificios en Ecuador -con personería jurídica-, reciben los pagos mensuales de los copropietarios: cuotas de mantenimiento, fondo de reserva, aportes extraordinarios, entre otros. Esta recaudación es clave para el funcionamiento del edificio: cubre servicios básicos, sueldos del personal, mantenimiento, limpieza, seguridad, administración y más.
Pero hay una realidad que pocas veces se cuestiona: ¿qué pasa con ese dinero mientras espera ser usado? La mayoría de edificios mantiene ese capital en cuentas bancarias corrientes o de ahorro, sin generar prácticamente ningún rendimiento. Es dinero que está disponible, sí, pero que no está creciendo. En un país con inflación y con múltiples alternativas de inversión segura, tener liquidez completamente pasiva no es necesariamente la mejor decisión financiera.
La oportunidad está en la administración inteligente de la liquidez
En todo edificio con personería jurídica, la liquidez es esencial. Pero liquidez no es lo mismo que inactividad. Muchos administradores prefieren dejar el dinero “quieto” por miedo a perder el control o a comprometer la disponibilidad. Lo que no saben es que existen instrumentos financieros que permiten mantener la liquidez y al mismo tiempo obtener rendimiento diario, como los fondos de inversión a corto plazo.
¿Qué es un fondo de inversión a corto plazo?
Es un instrumento que agrupa el dinero de múltiples inversionistas (personas, empresas, instituciones) para invertirlo de forma diversificada en activos de bajo riesgo y alta liquidez, como depósitos a plazo, papeles comerciales o bonos del Estado. Estos fondos están regulados por la Superintendencia de Compañías, amparada por la Ley de Mercado de Valores y administrados por sociedades fiduciarias y administradoras especializadas.
Lo más importante es que:
Tienen alta liquidez: puedes disponer del dinero en muy pocos días hábiles.
Generan rendimiento diario: el interés se acumula todos los días hábiles y se refleja en el valor de la inversión.
Están diseñados para conservar capital y mejorar rentabilidad sin comprometer la disponibilidad.
El Fondo Líquido de Fideval es una alternativa ideal para quienes buscan combinar rentabilidad con alta disponibilidad. A diferencia de las cuentas tradicionales donde el dinero permanece inactivo, este fondo permite generar rendimiento diario sin comprometer la liquidez, ya que los retiros pueden realizarse con apenas 1 día hábil de preaviso. Está diseñado para personas (personas naturales que administren el condominio) y empresas (también administradoras de edificios) que manejan recursos de corto plazo y desean evitar que su capital “duerma” sin generar valor. Invierte en instrumentos financieros de bajo riesgo, con una estrategia de diversificación inteligente, y no aplica penalizaciones por retiro anticipado. Su bajo monto mínimo de entrada lo hace accesible, y es especialmente útil para la gestión eficiente de caja en edificios, colegios, instituciones y cuentas personales. En resumen, una forma segura, flexible y rentable de poner tu dinero a trabajar desde hoy.
¿Cómo funciona para un edificio?
Supongamos que un edificio -con personería jurídica-, recibe $10.000 cada mes por cuotas ordinarias y, después de pagar gastos, le quedan en promedio $3.000 de liquidez transitoria mientras llegan las siguientes obligaciones.
En lugar de dejar ese dinero en una cuenta sin rendimiento, puede colocarse en un fondo de inversión a corto plazo. Eso permite que el dinero que “espera” produzca intereses hasta el momento de su uso. Si este fondo tiene rendimiento estimado anual del 4% (ejemplo referencial), esos $3.000 podrían generar más de $120 al año sin haber comprometido la disponibilidad de ese monto, para pago a proveedores, por ejemplo.
¿Qué es la personería jurídica en un edificio y por qué es clave para su liquidez?
La personería jurídica es la capacidad legal que se le otorga a una entidad, como un edificio o condominio, para actuar como sujeto de derechos y obligaciones. Esto significa que el edificio, representado por una administración o comité, puede abrir cuentas bancarias, firmar contratos, adquirir bienes, asumir responsabilidades legales y, en el caso ecuatoriano, incluso invertir colectivamente a través de fondos de inversión.
En Ecuador, muchos edificios funcionan de manera informal o sin una estructura legal clara, lo que limita seriamente su capacidad de manejar recursos, hacer mantenimientos, acceder a servicios profesionales o mejorar su liquidez. Constituir la personería jurídica no solo aporta orden administrativo, sino que habilita nuevas herramientas financieras que pueden marcar la diferencia en su sostenibilidad a largo plazo.
¿Cómo se constituye legalmente?
Para que un edificio obtenga personería jurídica, debe conformarse como una copropiedad legalmente inscrita. Este proceso implica:
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Contar con un reglamento de copropiedad aprobado por todos los propietarios.
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Nombrar un administrador legal.
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Inscribirse en el Registro de la Propiedad y en el RUC (Registro Único de Contribuyentes).
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Contar con estatutos que definan el funcionamiento interno, manejo de recursos y toma de decisiones.
Una vez constituida, la copropiedad puede actuar legalmente ante terceros y acceder a mecanismos financieros más sofisticados.
¿Qué oportunidades se abren?
Uno de los beneficios más relevantes es la posibilidad de participar en un fondo de inversión colectivo, especialmente diseñado para edificios que desean mejorar su liquidez, planificar mantenimientos futuros o renovar sus instalaciones sin recurrir a cobros extraordinarios. Para ello, el edificio debe:
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Tener personería jurídica.
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Contar con un capital mínimo.
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Reunir un número determinado de copropietarios interesados.
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Trabajar con una sociedad gestora y un depositario autorizado.
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Cumplir con la regulación de la Superintendencia de Compañías, Valores y Seguros.
¿Por qué es importante?
Porque en una época de costos crecientes y desgaste estructural, un edificio sin planificación financiera está destinado al deterioro. Tener personería jurídica permite profesionalizar la administración, generar ahorros colectivos y convertir los aportes mensuales en una herramienta de inversión para preservar y aumentar el valor del inmueble.
Ventajas concretas para la copropiedad:
Mayor rendimiento del dinero del edificio.
Transparencia y trazabilidad de los movimientos financieros.
Decisiones financieras responsables por parte de la administración.
Posibilidad de reducir cuotas o destinar los intereses a mejoras.
Contribución a la educación financiera de los copropietarios al incorporar prácticas de inversión conservadora.
Recomendaciones para administradores y juntas de condominio
Conozcan los instrumentos disponibles en el mercado. No se trata de arriesgar el dinero, sino de optimizarlo inteligentemente.
Evalúen fondos regulados y autorizados por la Superintendencia del Mercado de Valores.
Soliciten asesoría personalizada para entender los fondos de inversión líquidos, en los que se puede disponer del dinero con un día de anticipación para gestionar pagos de forma sencilla.












