Has leído sobre los fondos de inversión, y al fin entendiste que tener tu dinero en el banco solo lo beneficia a él. Sin embargo, cuando entiendes los fondos y cómo rentabilizas el dinero gracias a un portafolio mixto, con unidades de participación, capitalización diaria y, en especial, entender que eres parte del crecimiento de la mano de las principales empresas del país, estás construyendo patrimonio de la mano de expertos con conocimiento profundo del mercado. Pero antes de lanzarte al mundo de las inversiones estas preguntas te ayudarán a entender dónde estás.
1) ¿Tienes un presupuesto mensual de gastos?
Un presupuesto mensual de gastos es una matriz donde tendrás registrado tu ingreso neto mes a mes, en el que no contabilizarás lo que se descuenta por pago de impuestos o seguridad social. En caso de ser independiente o contratista y recibir ingresos variables según la época del año, hay que asegurarse de mantener un registro detallado de ingresos por contrato para promediar a lo largo del año.
2) ¿Ahorras al menos el 10% de tus ingresos?
Es clave tener un fondo de emergencia que cubra cualquier eventualidad como quedarse sin empleo o una enfermedad. Por eso es importante calcular al menos 6 meses de no trabajar, en el que puedas cubrir ese periodo cubriendo gastos con total normalidad hasta encontrar otro trabajo o recuperarse completamente de un revés en la salud.
Después de construir un fondo de emergencia hay que mantener el hábito del ahorro para comenzar a diversificar. Recuerda que ese dinero de tu fondo de emergencia en el banco gana muy poco interés, por eso es importante comenzar a llevar presupuestos a distintos fondos de costo, mediano y largo plazo, según tus necesidades para ganar mejor rentabilidad estimada. Por ejemplo, un fondo de corto plazo, permanencia mínima de días, para pagar mes a mes tu tarjeta de crédito y uno de largo plazo -permanencia mínima de un año, para una inversión programada para tu retiro, en el que puedes ahorrar $100 al mes durante 10 años que puede significar al final, según el rendimiento, más de $22.000.
3. ¿Cuentas con una fuente de ingreso pasivo que genere dinero sin que tengas que trabajar?
Un ingreso pasivo es un flujo de dinero que se genera con esfuerzo mínimo y nulo. Se diferencia de los ingresos activos, que provienen del trabajo directo. Los ingresos pasivos por excelencia son:
Alquiler de propiedades: comprar un bien inmueble que puedes arrendar fácilmente y tenerlo trabajando para generar ingresos.
Invertir en fondos que se componen de unidades de participación en las empresas de mayor crecimiento: los fondos de inversión trabajan portafolios mixtos para que tu pongas tu dinero y éste crezca de la mano de la paciencia y el mercado. Cuando inviertes en un fondo de inversión, no compras los activos directamente, sino que adquieres “unidades de participación”. Cada unidad representa una pequeña parte del total del fondo. Imagínate que el fondo es un pastel grande, y cada unidad es una rebanada. El valor de cada unidad cambia según el valor de los activos del fondo: si suben de precio, el valor de tus unidades también sube, y viceversa. Esto hace que tu inversión crezca o disminuya conforme se revaloriza el fondo en el mercado.
Venta de productos digitales: Puedes crear una red de venta de productos digitales que te tome un tiempo inicial de creación y luego la distribución sea por un pago. Por ejemplo, ebooks descargable, matrices de planificación y otros recursos que cada que haya una descarga pidas un pago pequeño, pero que en el tiempo cubra tus necesidades y se transforme en un ingreso escalable.
Un ecommerce: puedes vender productos que publicitas por TikTok o Instagram y que el envío sea cubierto por una empresa aliada de logística que no te coma la utilidad sino que sea un buen negocio, para que no estés preocupado sino que el negocio tenga la tracción necesaria para crecer.
Marketing de afiliados: Para generar ingresos pasivos mediante una estrategia de marketing de afiliados mientras mantienes tu trabajo principal, puedes seguir estos pasos optimizando el tiempo invertido. Para esta estrategia es clave elegir productos y nichos adecuados de alta recurrencia para que los ingresos entren en todas las épocas del año.
Crear contenido evergreen: Este tipo de contenido es conocido como duradero, como blogs, videos o infografías que sigan siendo relevantes con el tiempo. Puedes enfocarte en tutoriales, guías o reseñas.
Email marketing automatizado: Crea secuencias automatizadas con herramientas de marketing para nutrir a tus leads (potenciales clientes) con recomendaciones de productos afiliados. Asimismo, apuesta por Plataformas de bajo mantenimiento como You Tube donde un video bien posicionado puede generar pasivos por años con un enlace de afiliados en la descripción del video. De la misma forma un Blog o página web que esté bien posicionada apoya a este objetivo. Por último, y no menos importante las Redes sociales son clave para crear comunidades automatizando publicaciones, pero interactúa de vez en cuando para mantener la relación.
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4. Entiendo que sin inversión mi ahorro no crecerá competitivamente
Lo más importante es entender que ahorro e inversión tienen una diferencia abismal. Las personas inteligentes financieramente entienden la diferencia entre ahorro e inversión. La principal diferencia entre ahorrar e invertir radica en cómo se utiliza el dinero a lo largo del tiempo. Ahorrar implica guardar el dinero en una cuenta, lo que te permite tenerlo disponible. Sin embargo, el dinero ahorrado suele generar poco o nulo interés, lo que puede hacer que pierda valor con el tiempo debido a la inflación, es decir, los precios suben pero tus ahorros no crecen lo suficiente para mantener su poder adquisitivo.Por otro lado, invertir es una forma de hacer que tu dinero crezca. Al ponerlo en activos como un fondo de inversión por ejemplo, puedes generar rendimientos que superen la inflación y aumenten tu capital, permitiéndote alcanzar metas financieras más grandes a largo plazo.
5. Tengo metas claras que solo pueden ser obtenidas con inversión
Las personas financieramente inteligentes definen objetivos específicos a corto, mediano y largo plazo. Estos objetivos actúan como el mapa que te guiará en cada decisión, ayudándote a mantener el foco en lo que realmente importa. Por ejemplo, mucha gente inteligente financieramente prefiere vivir en arriendo por un tiempo, porque comprar una casa implica gastarte mucho de tu liquidez -que podrías tener invertida generando rendimientos-, ya que mínimo deberías dar el 30% de entrada para acceder a un crédito hipotecario. Y estos créditos podrían tener costos escondidos que encarece la deuda. Por eso es importante tener un plan para lograr este objetivo, cuando estés preparado para hacerlo, porque comprar casa también es un beneficio que da bienestar y eso también importa a la hora de invertir.
Si el único objetivo es invertir por hacerlo, para sacar rentabilidad de tu dinero está perfecto y eso también está considerado como una meta financiera. Entre más ahorres en tus mejores años laborales, mejor calidad de vida tendrás en tu retiro. Es importante plantearse metas destinadas a que ese fondo de inversión, o los distintos fondos que tienes, aporten a ese sueño de vivir mejor después.












