En su aniversario 205 de independencia, Cuenca no solo celebra historia: celebra productividad, innovación y un modelo económico que ha sabido combinar tradición y modernidad. La capital del Azuay es hoy la tercera ciudad más importante del Ecuador, aportando casi el 5 % del Valor Agregado No Petrolero nacional y consolidándose como el corazón manufacturero y empresarial de la Sierra Sur.
Industria: el ADN productivo de Cuenca
De acuerdo con el Banco Central del Ecuador (BCE), el Valor Agregado Bruto (VAB) no petrolero de Cuenca alcanzó USD 4.272 millones en 2023, de los cuales la industria manufacturera, la construcción y el comercio representan más de la mitad. Empresas cuencanas de cerámica, neumáticos, alimentos y bebidas — son pilares de un tejido productivo que genera miles de empleos y exportaciones a más de 30 países. Este ecosistema industrial no solo impulsa la economía local: crea encadenamientos productivos con pequeños talleres, proveedores logísticos y servicios técnicos que fortalecen la economía popular y solidaria.
Construcción, comercio y mano de obra calificada
La construcción es otro de los motores de la ciudad, potenciada por la inversión privada y pública, así como por las remesas de migrantes cuencanos en Estados Unidos y Europa. Los hogares que reciben ingresos del exterior los canalizan hacia la vivienda y el emprendimiento, dinamizando el mercado inmobiliario y los servicios conexos. La tasa de empleo adecuado en Cuenca supera el 52 %, muy por encima del promedio nacional (32 %), y la informalidad se mantiene en 23 %, según el Instituto de Estadística y Censos (INEC). Esto significa que la capital azuaya no solo produce más, sino que lo hace con mayor calidad de empleo.
Migración, remesas y capital humano global
El dinamismo cuencano no puede explicarse sin su diáspora. Miles de cuencanos que residen en Estados Unidos, España e Italia siguen siendo parte activa de la economía local a través de las remesas, que financian educación, vivienda, emprendimientos y proyectos familiares. En 2025, Ecuador recibió alrededor de USD 3.724 millones en remesas hasta junio, y las provincias de Guayas, Azuay, Pichincha y Cañar concentraron cerca del 70 % del total. Dentro de este grupo, Cuenca figura entre las principales ciudades receptoras, reflejando el peso económico de su comunidad migrante. La mayoría de los envíos proviene de Estados Unidos (73,1 %) y España, con un promedio de USD 310,9 por giro en el segundo trimestre de 2024.
Este flujo constante de capital externo se convierte en una fuente de inversión doméstica y estabilidad financiera. A diferencia de otras regiones donde las remesas se destinan al consumo inmediato, en Cuenca suelen canalizarse hacia ahorro, vivienda y negocios locales, reforzando su tejido productivo y su clase media. Pero el movimiento de capital no es solo de salida. Cuenca también atrae inversión extranjera personal: se ha convertido en uno de los destinos preferidos de jubilados estadounidenses, que encuentran en la ciudad una combinación de seguridad, servicios de salud de calidad y un costo de vida competitivo.
El resultado es un círculo virtuoso entre inversión local e ingreso extranjero que impulsa el consumo, la innovación y el cosmopolitismo económico. Cuenca no solo exporta talento y trabajo, también importa confianza, capital humano y visión global, consolidando su reputación como una de las economías urbanas más dinámicas y resilientes del Ecuador.
Innovación, educación y espíritu emprendedor
Con cinco universidades —entre ellas la Universidad de Cuenca, la Universidad del Azuay y la Politécnica Salesiana— la ciudad forma talento técnico y profesional que alimenta su industria. Además, cuenta con una élite empresarial moderna, caracterizada por la reinversión, sostenibilidad y búsqueda de nuevos mercados. Este “ADN cuencano” combina el rigor de la manufactura con la creatividad del diseño y la tecnología, impulsando startups, software local y turismo inteligente.
Tejido empresarial y crecimiento sostenido
Según la Superintendencia de Compañías, Cuenca registró ingresos empresariales por USD 5.801 millones en 2023, ubicándose en el cuarto lugar nacional, solo detrás de Quito, Guayaquil y Durán–Eloy Alfaro. Tras la pandemia, su recuperación ha sido ejemplar:
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- 2018: USD 4.278 millones
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- 2020 (crisis): USD 3.760 millones
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- 2023: USD 5.801 millones
Un crecimiento del 13 % interanual demuestra la resiliencia y la capacidad de adaptación de su aparato productivo. A nivel de densidad empresarial, el Azuay ocupa el quinto puesto nacional con 592 empresas por cada 10.000 habitantes, un indicador de dinamismo y diversificación.
Turismo, gastronomía y patrimonio: la otra cara del progreso cuencano
Cuenca no solo produce, también seduce. En la última década, la ciudad se ha consolidado como uno de los destinos turísticos más atractivos y sofisticados del Ecuador, con una infraestructura hotelera y gastronómica de primer nivel que combina historia, arquitectura y hospitalidad. Los empresarios del sector han invertido más de USD 15 millones desde 2019 en la apertura de hoteles, plazas gastronómicas y casas patrimoniales restauradas, generando un movimiento económico que involucra constructores, diseñadores, restauradores y proveedores locales.
Proyectos emblemáticos como Casa del Parque o los primeros rooftops del centro histórico, transformaron la dinámica del turismo urbano y motivaron nuevas inversiones en el corazón patrimonial de la ciudad. Entre 2019 y 2022, el número de establecimientos hoteleros en Azuay pasó de 200 a 300 –según información del Municipio-, reflejando una recuperación sólida tras la pandemia y una demanda sostenida de visitantes nacionales e internacionales. En términos de flujo turístico, Quito, Guayaquil y Cuenca concentran la mayor cantidad de turistas extranjeros en el país. En 2023, Ecuador recibió más de 1.42 millones de visitantes internacionales, un crecimiento del 12,7 % respecto a 2022. Hasta septiembre de 2024, la cifra superaba los 950.000 visitantes, con un aumento interanual del 8,5 % en julio de 2025. Aunque Quito lidera con más de 45.000 visitantes extranjeros solo en el primer trimestre de 2024, Cuenca se mantiene como el tercer destino más visitado, especialmente entre viajeros que buscan experiencias culturales, gastronómicas y de retiro para asegurar su calidad de vida.
Cuenca: destino de retiro y calidad de vida global
Como lo mencionamos en el párrafo anterior, los extranjeros que se jubilan en Cuenca es una razón más de por qué Cuenca -con sus 400.000 habitantes- es un destino clave en Ecuador. Más allá de su productividad industrial y su riqueza patrimonial, Cuenca se ha consolidado como uno de los destinos más atractivos de América Latina para el retiro privado de extranjeros, especialmente de Estados Unidos y Canadá. Aunque no existen estadísticas oficiales desagregadas por ciudad, se estima que alrededor de 10.000 estadounidenses residen actualmente en Cuenca, y otros 10.000 extranjeros adicionales —entre canadienses y europeos— han elegido Ecuador como destino permanente. En total, ciudadanos de más de 90 nacionalidades viven en la capital azuaya, donde el 3,1 % de la población son inmigrantes, una cifra notable para una ciudad andina.
Los motivos son claros: una excelente calidad de vida a una fracción del costo que tendrían en sus países de origen, servicios de salud privados y públicos accesibles, seguridad ciudadana, clima templado y una comunidad acogedora. Los jubilados estadounidenses, por ejemplo, perciben pensiones promedio de entre USD 3.000 y 4.000 mensuales de sus planes de retiro privado, que en Cuenca se traducen en un poder adquisitivo alto y estilo de vida cómodo, impulsando a su vez el comercio, el turismo y el mercado inmobiliario local.
Este fenómeno, conocido como la “economía de expatriados”, genera un impacto anual estimado de USD 360 millones, según datos del colectivo Cuenca Expats presentados ante la Cámara de Comercio. En zonas como la avenida Ordóñez Lasso, apodada por ellos mismos “Gringolandia”, restaurantes, cafeterías, inmobiliarias y servicios de bienestar florecen para atender esta demanda internacional. Allí la mezcla de idiomas y el aroma a motepillo y hamburguesa resume una realidad única: Cuenca ya no solo exporta talento, también importa experiencia, cultura y capital humano global, convirtiéndose en un ejemplo de cómo una ciudad intermedia puede construir desarrollo a partir de la diversidad y la hospitalidad.
Identidad, seguridad y calidad de vida
Conocida como la “Atenas del Ecuador”, Cuenca combina desarrollo económico con cultura, seguridad y calidad urbana. Su tasa de homicidios históricamente baja —1,9 % por cada 100.000 habitantes— la posicionó entre las siete ciudades más seguras de América Latina. Su centro histórico, patrimonio de la humanidad, y sus cuatro ríos le dan una identidad única que impulsa el turismo nacional e internacional.
205 razones para celebrar la productividad cuencana
Cada uno de los 205 años de independencia de Cuenca representa una razón para celebrar su aporte al país:
por su gente trabajadora, su industria, su arte, su educación y su vocación de progreso. En un país donde muchas economías locales dependen del petróleo o la agricultura primaria, Cuenca es un ejemplo de diversificación, resiliencia y productividad sostenible. Su modelo, basado en la manufactura, la educación y el emprendimiento, demuestra que el crecimiento puede tener rostro humano y alma cultural. 205 años de independencia. 205 razones para invertir, crecer y creer.















