Skip to main content Scroll Top
Logo Fideval Header

Crédito productivo en Ecuador: crecer no basta si no se crea valor

ventajas fondo de inversión

En 2025, el crédito productivo en Ecuador volvió a crecer con fuerza. Tras un 2024 marcado por recesión, inseguridad, cortes de energía e incertidumbre política, la recuperación del crédito aparece como una señal positiva para la economía. Entre enero y noviembre de 2025, la cartera de crédito de la banca privada creció 10,8% interanual, superando el ritmo observado en el mismo período de 2024 (8,1%). Dentro de ese desempeño, el crédito productivo -es decir, los préstamos otorgados a empresas- fue el segmento con mayor dinamismo.

A noviembre de 2025, la cartera de crédito productivo alcanzó los USD 23.911 millones, con un crecimiento interanual de 19,3%. En agosto, el crecimiento ya era significativo: 15,7% frente al mismo mes del año anterior. El sector agrícola, en particular, registró incrementos cercanos al 17,5%, impulsado por mayor financiamiento para productores, maquinaria e insumos. A primera vista, las cifras parecen contundentes: más crédito, más actividad, más movimiento económico. Sin embargo, la historia no termina ahí, porque el crédito productivo, por sí solo, no garantiza crecimiento sostenible. La pregunta clave ,y muchas veces ignorada, es para qué se está usando ese crédito.

Crédito no es sinónimo automático de crecimiento

En economía, el crédito cumple una función central: adelantar consumo o inversión futura hacia el presente. Cuando se utiliza correctamente, permite a las empresas invertir en activos que aumentan su capacidad productiva: maquinaria, tecnología, innovación, nuevas plantas de producción, terrenos estratégicos, logística o expansión hacia nuevos mercados. En esos casos, el crédito crea valor económico. Crear valor significa que, gracias a esa inversión financiada, la empresa produce más, produce mejor o produce con mayor eficiencia. Genera mayores ingresos, paga mejores salarios, contrata más personal, paga impuestos y contribuye al crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB). En ese escenario, el crédito no solo se paga: se multiplica.

Pero existe el reverso de esa moneda: Cuando el crédito productivo se utiliza para cubrir gastos corrientes que no aumentan la productividad —como el pago de sueldos sin respaldo de mayores ventas, el refinanciamiento constante de pasivos, la supervivencia operativa sin un plan de inversión o la compensación de ineficiencias estructurales— el impacto macroeconómico cambia. En esos casos, el crédito no crea valor; apenas posterga problemas, peor aún: puede destruirlo.

Crear valor vs. destruir valor: una diferencia crucial

Desde el punto de vista empresarial, crear valor implica que el retorno esperado de una inversión sea superior a su costo financiero. Si una empresa se endeuda al 10% anual para comprar una máquina que le permite aumentar su producción, reducir costos y generar un retorno del 18%, está creando valor. Esa diferencia positiva se traduce en mayor competitividad y crecimiento real. En cambio, si esa misma empresa toma crédito al 10% para pagar nómina porque sus ventas no alcanzan, el resultado es distinto ya que no hay aumento de productividad, no hay mejora estructural, y la deuda se convierte en una carga. En ese escenario, el crédito no impulsa el PIB; simplemente redistribuye masa monetaria sin generar nuevo valor agregado.

A nivel macroeconómico, esta distinción es clave. El crecimiento del crédito productivo solo tiene impacto positivo en el PIB cuando se traduce en mayor productividad. De lo contrario, puede inflar balances empresariales sin fortalecer la economía real.

Productividad: el verdadero motor del crecimiento

La productividad -producir más con los mismos recursos o lo mismo con menos- es el factor que explica el crecimiento económico sostenible. Países que logran elevar su productividad pueden crecer incluso con tasas moderadas de crédito. Aquellos que expanden el crédito sin mejorar productividad suelen enfrentar ciclos de endeudamiento, estancamiento y correcciones dolorosas.

En Ecuador, el crecimiento del crédito productivo en 2025 se explica, en buena parte, por una mayor colocación hacia empresas medianas y grandes, que presentan menor riesgo de morosidad. Desde la perspectiva de la banca, esto es lógico: menos riesgo, más previsibilidad, mejor retorno. También ha influido el aumento de las tasas de interés en este segmento, lo que hace al crédito productivo más atractivo para las entidades financieras. Sin embargo, desde la perspectiva de la economía en su conjunto, el desafío es otro: asegurar que ese crédito se convierta en inversión productiva real.

Masa monetaria, inflación y señales engañosas

Un elemento que genera preocupación entre analistas es la presencia de inflación negativa en ciertos períodos recientes. A primera vista, la caída de precios podría interpretarse como una buena noticia. Pero no siempre lo es. Cuando la inflación negativa se produce por aumentos de productividad y reducción de costos, refleja eficiencia. Cuando ocurre porque el consumo se contrae y la demanda cae, es una señal de debilidad económica. En ese contexto, incluso un crecimiento del crédito puede esconder una realidad menos favorable: empresas endeudándose para sobrevivir, no para expandirse.

Aquí entra en juego la masa monetaria: El crédito incrementa la cantidad de dinero en circulación, pero si ese dinero no se traduce en mayor producción de bienes y servicios, el efecto sobre el PIB es limitado. El dinero cambia de manos, pero la economía no crece en términos reales.

2026: más crédito, ¿mejor economía?

Las proyecciones para 2026 son más moderadas ya que el Banco Central de Ecuador (BCE) estima un crecimiento económico de alrededor de 1,8%, frente al 3,8% esperado para 2025. La banca privada cuenta con alta liquidez, impulsada por un crecimiento récord de los depósitos, lo que sugiere que habrá presión para colocar más crédito. Además, factores coyunturales como el Mundial de Fútbol podrían dinamizar el crédito de consumo, especialmente en sectores como turismo, comercio y electrodomésticos. Sin embargo, el crédito productivo seguirá siendo el factor clave para determinar si la economía entra en una fase de crecimiento sostenido o simplemente transita otro ciclo corto de expansión y ajuste.

El rol de la banca pública y privada

BanEcuador ha tenido un rol relevante en este proceso. En 2025, la entidad colocó más de USD 590 millones en créditos, principalmente en sectores productivos, rurales y populares, y cerró el año con utilidades superiores a USD 20 millones, tras las pérdidas registradas en 2023. Esto demuestra que la banca pública puede ser sostenible y rentable si gestiona adecuadamente el riesgo y la cartera. Sin embargo, incluso en este segmento, el desafío es el mismo: orientar el crédito hacia proyectos que generen valor económico, no solo alivio financiero temporal.

La reflexión que debe hacerse el empresario

Para el empresario ecuatoriano, el mensaje es claro: acceder a crédito productivo no es un logro en sí mismo. Es apenas el inicio de una responsabilidad mayor. La pregunta correcta no es “¿cuánto crédito puedo obtener?”, sino “¿qué valor económico voy a crear con ese crédito?”. Invertir en innovación, maquinaria, tecnología, capacitación, procesos y expansión productiva fortalece a la empresa y a la economía. Endeudarse para sostener estructuras ineficientes, en cambio, aumenta la fragilidad financiera y limita el crecimiento futuro. El crédito productivo es una herramienta poderosa.

Fondo Real Fideval

Related Posts

Leave a comment

COMUNICADO

logo-fideval

IMPLEMENTACIÓN DEL SISTEMA DE GESTIÓN ANTISOBORNO Y TRANSPARENCIA EMPRESARIAL

Estimados, clientes y proveedores. –

Nos complace informarles que hemos implementado con éxito el Sistema de Gestión Antisoborno y Transparencia Empresarial en nuestra organización. Esta medida refuerza nuestro compromiso con la integridad, la ética y la transparencia en todas nuestras operaciones. Ante lo mencionado compartimos con ustedes los criterios contenidos en nuestra Política de Transparencia, la cual es de aplicación obligatoria para nuestros colaboradores y terceros que mantengan cualquier tipo de relación comercial con Fideval y/o los productos que ésta administra.

Esta Política busca prevenir, detectar y tratar posibles conductas indebidas, reafirmando nuestro compromiso mediante los siguientes lineamientos:

Contamos con su apoyo en esta iniciativa pues juntos construimos un entorno empresarial íntegro y transparente, para lo cual también hemos establecido un canal confidencial para la recepción de denuncias a través del siguiente enlace:

Atentamente,
Fideval S.A. Administradora de Fondos y Fideicomisos

Simula tu objetivo
Planifica tu futuro