Una industria que creció 928% en 16 años, reinventó sus procesos y hoy lidera exportaciones no petroleras con más de USD 8.400 millones.
El despegue silencioso: de los estanques de El Oro al mercado global
En 2009, Ecuador exportaba 299 millones de libras de camarón al mundo, lo que representaba una una industria importante, pero aún le faltaba expandirse: 16 años después, el país embarca más de 3.074 millones de libras al año, con un crecimiento es de 928% y no es error de cifras sino una historia de una transformación productiva que pocos sectores en América Latina pueden igualar. Con una tasa de crecimiento anual promedio de 16,3%, el camarón ecuatoriano pasó de ser un producto de nicho a convertirse en el principal producto de exportación no petrolera del país, superando al banano en varios períodos y consolidándose como actor determinante de la balanza comercial, que para una economía dolarizada como la ecuatoriana, donde las divisas no se imprimen sino que se ganan, esto no es un dato más: es oxígeno.
“Cuando hablamos del sector acuícola, hablamos de divisas para el país. Para una economía dolarizada como la nuestra, estas divisas son fundamentales.” – Iván Ontaneda, ex Ministro de Producción, 2020, en Primicias.
Los hitos que marcaron una década
El crecimiento no fue lineal ni accidental sino que fue el resultado de decisiones estratégicas, inversión sostenida y, en algunos casos, respuestas brillantes a crisis que amenazaban con hundir el sector. En 2017 entró en vigencia el Acuerdo Comercial Multipartes entre Ecuador y la Unión Europea, eliminando el arancel del 12% que pagaban los competidores y abriendo el mercado europeo con arancel cero. España, Francia e Italia se convirtieron en destinos consolidados. El efecto fue casi inmediato: las exportaciones hacia la UE crecieron 45% entre 2018 y 2021.
Ese mismo año, 2017, la industria empezó a explorar tecnologías de trazabilidad que cambiarían su posicionamiento global, por ejemplo en 2018 se lanzó la Sustainable Shrimp Partnership (SSP), con el apoyo de WWF, ASC e IDH, un programa que certificó las primeras fincas libres de antibióticos y estableció estándares de producción que abrirían puertas a mercados premium exigentes. Para 2019, el volumen de exportaciones creció 25% en los primeros cuatro meses respecto al año anterior. El sector ya era el segundo producto más exportado del país con USD 2.580 millones y generaba más de 260.000 plazas de empleo directo e indirecto a lo largo de toda la cadena.

2020: blockchain, pandemia y resiliencia
Si había que elegir un año que resumiera la capacidad de adaptación de la industria camaronera ecuatoriana, ese sería 2020 cuando el mundo se detuvo para todos. En plena pandemia global, con China cerrando mercados, precios internacionales en caída libre y contenedores siendo rechazados a medio camino, el sector no solo sobrevivió sino que innovó. En la AquaExpo de ese año, Ecuador se convirtió en el primer país del mundo en incorporar tecnología blockchain a su cadena productiva camaronera a escala industrial. A través de la alianza entre la SSP y IBM Food Trust, las fincas certificadas comenzaron a cargar datos en tiempo real a una cadena de bloques que cualquier consumidor podía consultar escaneando un código QR en el empaque. Origen, finca, laboratorio de larvas, planta empacadora, condiciones de cultivo: toda la historia del camarón en segundos, desde cualquier lugar del mundo.
“Al escanear el código QR que viene en cada empaque, cualquier persona en el mundo podrá saber quién, cómo, y dónde fue cultivado el camarón que va a consumir.” – Iván Ontaneda, Ministro de Producción, AquaExpo 2020.
El resultado fue que en 2020, a pesar de tener todo en contra, Ecuador exportó 688.000 toneladas, 43 millones más que en 2019. Los valores bajaron levemente a USD 3.824 millones frente a USD 3.890 millones del año anterior, pero el volumen siguió creciendo, así que libra de camarón ecuatoriano se quedó sin vender.
El pico histórico de 2022 y la corrección necesaria
Los años 2021 y 2022 representaron el climax del crecimiento acumulado, ya que en 2022 las exportaciones alcanzaron USD 7.289 millones, un récord histórico que posicionó definitivamente a Ecuador como líder global del sector, superando a India en el ranking mundial de exportadores de camarón. No obstante, en 2023 y 2024 trajeron vientos en contra, pues la Cámara Nacional de Acuacultura reportó que 2023 fue particularmente desafiante: la caída de los precios internacionales y el aumento de los costos de producción -energía eléctrica, insumos, combustibles, mano de obra, entre otros- provocaron una disminución de USD 84 millones en exportaciones y para 2024 la caída fue más pronunciada, con USD 213 millones menos, aunque el sector logró compensar parcialmente gracias al crecimiento de productos pesqueros enlatados.
Estos dos años revelaron una vulnerabilidad estructural: la alta dependencia de precios internacionales volátiles y la presión creciente sobre márgenes operativos. La rentabilidad del sector, que venía operando con eficiencia envidiable, comenzó a sentir la presión de un entorno externo cada vez más complejo.
Cifras clave: Exportaciones de camarón ecuatoriano
2009: 299 millones de libras exportadas
2019: USD 3.898 millones – primer lugar exportaciones no petroleras
2022: USD 7.289 millones – récord histórico
Ene-Sep 2025: USD 6.204 millones -19,5% vs. mismo período 2024
Proyección 2025: USD 8.000 millones – nuevo récord esperado
Crecimiento 2009-2025: 928% en volumen / TCAC (Tasa de Crecimiento Anual Compuesta o CAGR en inglés) 16,3%
2025: el año del nuevo récord
La recuperación llegó con fuerza, ya que según cifras del Banco Central del Ecuador (BCE), entre enero y septiembre de 2025, las exportaciones de camarón alcanzaron USD 6.204 millones, un incremento de 19,5% respecto al mismo período de 2024 y un 9,3% por encima del récord de 2022. Si la tendencia se mantiene, Ecuador cerrará 2025 con aproximadamente USD 8.400 millones en exportaciones de camarón, marcando el mayor registro de su historia.
Los principales destinos siguen siendo China, que absorbe cerca del 43% del total, seguida de Estados Unidos con el 25%, y la Unión Europea con mercados clave en España, Francia e Italia. El Acuerdo Comercial firmado con el Reino Unido en 2020 —vigente desde enero de 2021— también ha permitido capitalizar ese mercado, donde Ecuador pasó de una participación del 6% en 2018 al 13% en 2021 en el segmento de camarones congelados, con precios por tonelada superiores a los de sus competidores directos.
Seguro te interesa: Camarón ecuatoriano, el oro rosado de Ecuador
Lo que viene: el reto de pasar de volumen a valor
El futuro del sector no se juega solo en toneladas: la siguiente frontera es el valor agregado. Los productos procesados -colas sin caparazón, apanados, cocidos, líneas orgánicas- abren mercados premium donde el precio por kilo puede duplicar al del camarón entero congelado. Algunos minoristas del noroeste de Europa ya ofrecen camarón orgánico fresco ecuatoriano en góndola, y esto es el principio de un posicionamiento distinto. La tecnología blockchain establecida por la SSP no es solo un diferencial de marketing: es la infraestructura que habilita mercados premium.
Un consumidor en Londres o Tokio que puede rastrear el origen de su camarón hasta la finca específica en El Oro o Guayas, y verificar que fue cultivado sin antibióticos bajo estándares ASC, está dispuesto a pagar más, lo que se traduce en márgenes, en sostenibilidad del negocio, en empleo de calidad. Los desafíos también son claros: reducir los costos de producción, ampliar la base de exportadores más allá de las grandes empresas que hoy concentran el volumen, y blindar al sector frente a la volatilidad de precios internacionales. Ecuador produce el mejor camarón del mundo, como lo reconocen los propios empresarios del sector. El reto es cobrar por eso lo que verdaderamente vale.















